23 may 2008

Mirando la historia y el contexto. Federalismo, una discusión de más de un siglo

Carlos Toranzo Roca

Para comprender el proceso político boliviano es imprescindible recordar que en 1952 Bolivia hizo una profunda Revolución, la segunda de América Latina. Las huellas de esa revolución quedan en la sociedad, en la política y, ante todo, en la cultura política; sin comprender esa historia, es imposible desentrañar el proceso político actual. Además, importa también visualizar que desde 1982, Bolivia desterró las dictaduras y comenzó a crear una democracia representativa antes inexistente en el país, 23 ó 24 años de democracia en los cuales hubo una nueva ola de democratización política, social y electoral, años en los cuales todos los actores sociales, viejos y nuevos, hicieron política, formaron partidos y pudieron llegar al poder nacional y a los poderes locales-municipales. Sin esos hitos, de la Revolución Nacional de 1952 y el proceso de democratización de más de dos décadas, no se podría entender la llegada al poder de un sujeto popular como es Evo Morales. De una u otra forma, él es uno de los productos desfasados de la Revolución nacionalista de 1952 y, claro está, de la democratización iniciada en 1982.

Por otra parte y mirando contexto, los giros a la izquierda en algunos países de América Latina requieren ser vistos dentro de un marco internacional más amplio, en el cual se observa que Estados Unidos se preocupa más de Irak y de Medio Oriente, sin prestar gran atención a América Latina, eso implica que hay un espacio en el cual se produce un incremento de la autonomía relativa de la política, en especial, de Sur América (Fernández, 2007), implica una disminución de la dependencia de Estados Unidos. Junto a eso, importa el boom económico que viven varios países de Sur América. Para Ecuador, Venezuela, Perú, Bolivia, Brasil, Argentina, ya no tienen ninguna importancia y han perdido roles, el Banco Mundial como el FMI Internacional; esas instituciones están estresadas, con crisis de personalidad, no saben cómo actuar en países donde sus recursos no son necesarios y, por tanto, ni Estados Unidos, ni esas ellas, pueden imponer ningún tipo de condicionalidades políticas o económicas como lo hicieron en las épocas en que estaba boyante el Consenso de Washington.

Pero, hay otro elemento histórico que es preciso apuntar para entender la Bolivia actual, hace más de un siglo se oía la discusión sobre el federalismo en Bolivia. La Revolución Federal de 1899 era precisamente un enfrentamiento entre unitaristas y federalistas, lo único distinto es que en ese entonces La Paz era federalista y ahora, como bastión del MAS, es el paradigma del unitarismo. Más todavía, la descentralización política es una demanda de más de 50 años, posee actores desde ese entonces. Es más, en 1993 el Senado aprobó el proyecto de descentralización política, incluida la elección directa de prefectos, pero el nuevo gobierno del MNR, por venir de una tradición centralista del nacionalismo revolucionario y del sindicalismo revolucionario, no dio paso a la descentralización, optó más bien por dar algo a cambio: la participación popular o descentralización municipal. Pero, ello, viendo la historia, no fue suficiente para parar el impulso descentralizador, impulso que ahora se denomina lucha por las autonomías departamentales, las mismas que, por la presión del centralismo del gobierno del MAS, toman el rumbo del federalismo. Así pues, de nueva cuenta Bolivia vuelve a discutir cuestiones que se debatían hace más de un siglo: Federalismo versus unitarismo.

Carlos Toranzo
es director de Tiempo Político.