20 may 2008

Ultimátum revocatorio

La única solución para resolver la crisis de Estado y de gobernabilidad es el pacto social a nivel constitucional que integre y armonice las dos visiones de país: la indígena comunitaria y la occidental liberal, y compatibilice las autonomías departamentales, municipales e indígenas.

El Referéndum Revocatorio convocado para el 10 de agosto en un escenario de polarización de legitimidades contrapuestas, representadas por el Presidente de la República y los prefectos opositores, será utilizado por las partes como un instrumento de imposición de hegemonía. Para ello, a través de los medios de comunicación masiva, manipularán al ciudadano para que de manera ciega y mecánica deposite su voto a favor de una de las dos tendencias. Si este pronóstico se confirma, no sólo no conseguiremos el nuevo pacto social que necesitamos con urgencia sino que la sociedad boliviana profundizará sus divisiones y conflictos.

Para evitar este descalabro, los electores, dueños de la soberanía, tenemos que convertir el “Referéndum Revocatorio” en un “Ultimátum Revocatorio” dirigido al Presidente de la República y a los prefectos de departamento. Si no se ponen de acuerdo hasta el 10 de agosto, concretando el nuevo pacto social en el proyecto de nueva Constitución, votaremos para que todos se vayan a su casa; voto rebelde o castigo frente a una manipulación política que está jugando con los destinos del país.

De esta manera, el ciudadano se resiste a ser manipulado como una oveja de rebaño por los culpables de la polarización. Despierta el león dormido, el pueblo soberano conformado por todos los ciudadanos con capacidad para votar. Como verdadero titular de la soberanía, en lugar de dejarse llevar por la corriente, recupera su liderazgo político imponiendo a los actores políticos y sociales un curso de acción necesario para evitar la caída en el abismo.

¿Cómo se logra esto? A través de la opinión pública, que permite juntar y fusionar voluntades aisladas de ciudadanos en una voluntad común o mayor que va en una misma dirección y sentido. Si las encuestas de opinión expresaran una tendencia de estas características, se tendría la mitad del camino ganado. Es improbable la consecución de este objetivo dado el inminente bombardeo mediático y la guerra sucia de las campañas electorales, que polarizarán el voto de los electores a favor de uno u otro bando.

Aún en el caso de que no logre convertirse el “Referéndum Revocatorio” en “Ultimátum Revocatorio”, es útil despertar la conciencia de los ciudadanos para que se den cuenta de la importancia de su rol y papel en las elecciones del 10 de agosto; de que no es saludable que se dejen manipular políticamente y arrastrar como rebaño a las urnas para un objetivo de poder y no de país; de que en nuestras manos están los destinos del país, si recuperamos el pleno sentido de ser los dueños de la soberanía; de que el voto rebelde es una opción real para definir nuestro destino y futuro.

*Carlos Alarcón
es abogado constitucionalista.