Por: Susana Seleme Antelo *
Luego del “decretazo” lanzado por el Presidente, convocando al “combo-referéndum” para diciembre de 2008, no puedo dejar de pensar en la precariedad de su liderazgo, porque su “gula” por el poder no tiene límites. Mientras amenazaba a los departamentos y líderes autonómicos con lanzar “su decreto” para aprobar “su Constitución” si no aceptaban “su diálogo”, ya tenía preparada su estocada a la pluralidad democrática, a las demandas autonómicas, a la convivencia pacífica en democracia, al Estado social y democrático de derecho.
Entonces, ¿cuál diálogo, cuál legalidad, cuál unidad? ¡Pamplinas! Con ese decreto, Evo Morales ha transformado el diálogo en grito de guerra centralista. Si él y sus hombres creen que esto es una cuestión de fuerza bruta, militar, policial u otra, o porque el liderazgo del Presidente es aceptado en todo el país y es intocable, se equivocan. Nuestros líderes autonómicos y las sociedades regionales ya saben a qué atenerse frente al poder central que se aferra al poder con todas sus garras, porque las autonomías departamentales son incompatibles en la mente centrípeta del MAS hacia el país. La mejor prueba es su proyecto de Constitución, ése sí sucio y abusivo.
Cuando el madrileño José Ortega y Gasset, allá por 1926, se imaginaba la “nueva anatomía en España… organizada en grandes regiones, cada una gobernada por una Asamblea Regional o Parlamento Local, que nombraría su magistratura ejecutiva”, fue un visionario, hoy olvidado en la Bolivia andinocentrista del masismo. Para Ortega y Gasset, esas asambleas “se compondrían de diputados elegidos por sufragio universal directo en los distritos respectivos. A este poder local se entregaría la solución de los asuntos localizados en la existencia regional. En manos del poder central y su Parlamento Nacional quedarían muy pocos asuntos. A temas locales, soluciones locales. En vez de un solo gobierno, enorme y abstracto, nueve o diez gobiernos menores que él”, más eficientes. A los 80 años, ¡qué pertinentes resuenan sus palabras en nuestros oídos autonómicos, porque es eso lo que piensan nuestras dirigencias departamentales! En vez de un solo líder nacional, que se cree absoluto y perfecto, como Morales Ayma, nueve líderes regionales, unidos en torno a la idea de convivir bajo un mismo nombre, pero respetando las diferencias y la diversidad que nos caracterizan como país, territorio y sociedad. En ese conjunto, el mestizaje biológico y cultural debiera ser el elemento unificador, sin detrimento de las especificidades indígenas, que merecen el lugar que no tuvieron ayer, en el hoy y el mañana, siempre.
Si un líder no es capaz de transformar cosas dispersas y disímiles en un todo coherente, que evita la desunión, el desbande o la guerra verbal o real, haciendo compatible lo que a primera vista parece imposible, reitero lo dicho: Evo Morales Ayma no es el líder que necesita Bolivia. ¿Por qué? Porque no es el líder político hecho en la lucha y la práctica políticas, pensando en la totalidad, sino en la lucha sindical, que es autoritaria, parcial y antidemocrática. Al no respetar vidas ni haciendas vulnera honras personales, familiares y desacredita al adversario con mentiras, patrañas y montajes, mediante una propaganda política cruel y cínica. A la postre, terminará cubriéndolo de vergüenza a él y a sus “operadores” informáticos, por la falta de ética y bonhomía, cualidades que debiera tener todo líder y todo liderazgo, personal o colectivo.
* Master en Ciencias Políticas
apoyomails@gmail.com
3 sept 2008
De líderes y liderazgos
Etiquetas:
Referendum CPE