Bolivia vive su tercer día de una ola de violencia por las protestas al gobierno de Evo Morales en varias regiones autonomistas
Seguidores del presidente Evo Morales bloquean una de las vías de salida de Tarija (Bolivia), en el marco de la ola de violencia que viven varias regiones del país por tercer día consecutivo que se trasladó este jueves a la región amazónica de Pando, donde esta madrugada se enfrentaron grupos de opositores autonomistas con seguidores del Gobierno Central. - EFE
Seguidores del presidente Evo Morales bloquean una de las vías de salida de Tarija (Bolivia), en el marco de la ola de violencia que viven varias regiones del país por tercer día consecutivo que se trasladó este jueves a la región amazónica de Pando, donde esta madrugada se enfrentaron grupos de opositores autonomistas con seguidores del Gobierno Central. - EFE
EFE - La Paz - 11/09/2008 17:39
Al menos ocho personas murieron hoy en Bolivia en un enfrentamiento entre civiles dentro de la ola de violencia que vive por tercer día consecutivo el país, azotado por las protestas contra el Gobierno de Evo Morales en varias regiones autonomistas.
El enfrentamiento más grave de este conflicto se produjo hoy en las cercanías de la norteña y amazónica ciudad de Cobija (capital regional de Pando), donde grupos de opositores y de afines al Gobierno se enfrentaron con armas de fuego.
Un ingeniero de la Prefectura de Pando, un concejal de la localidad de Porvenir y dos campesinos murieron en este choque, según el primer informe del Gobierno que horas más tarde elevó a ocho el número de fallecidos, sin descartar que haya más víctimas.
Además, unas treinta personas resultaron heridas en el enfrentamiento.
Situación incontrolable
El prefecto de Pando, el opositor Leopoldo Fernández, admitió en declaraciones a un canal de televisión que la situación en su región es "incontrolable", "escapa al control de las autoridades" y aseguró que se ha instaurado el "caos y anarquía".
Las protestas contra el Gobierno de Morales se iniciaron hace más de dos semanas cuando los prefectos (gobernadores) y dirigentes cívicos de las regiones de Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija y Chuquisaca anunciaron medidas de presión para exigir la devolución de una renta petrolera que antes recibían sus regiones.
En un principio, las protestas consistieron básicamente en cortes de carreteras nacionales e internacionales, pero el pasado martes se radicalizaron en la ciudad oriental de Santa Cruz, con la toma de instituciones públicas que derivaron en auténticos saqueos.
La violencia llegó también a la región de Tarija en la segunda jornada de disturbios, cuando se concretaron las amenazas de atacar las instalaciones gasísticas con un "atentado", según lo definió el Gobierno, contra una conducción que restringió los envíos a Brasil en un diez por ciento.
Mayor presencia militar
La creciente tensión que vive Bolivia no ha servido para que el Gobierno y sus opositores entablen un diálogo y las posturas están cada vez están más enfrentadas.
El Gobierno denuncia que los autonomistas, y concretamente los "terratenientes" del oriente boliviano, están perpetrando un atípico golpe de estado civil contra la democracia, al tiempo que insiste en que no responderá con violencia a las provocaciones, porque eso es lo que están buscando los opositores.
No obstante, el presidente Evo Morales advirtió hoy a sus opositores que "la paciencia tiene límites".
Por su parte, los dirigentes autonomistas responsabilizan al Gobierno de la situación por no reconocer las reivindicaciones de estas regiones y lo acusan de haber actuado con violencia ante las protestas de los últimos días.
El Gobierno reforzó la presencia policial y militar en algunas zonas, principalmente en las instalaciones hidrocarburíferas, e intervino con gases, en algunos momentos, pero también se replegó para evitar mayores enfrentamientos.
Al menos ocho personas murieron hoy en Bolivia en un enfrentamiento entre civiles dentro de la ola de violencia que vive por tercer día consecutivo el país, azotado por las protestas contra el Gobierno de Evo Morales en varias regiones autonomistas.
El enfrentamiento más grave de este conflicto se produjo hoy en las cercanías de la norteña y amazónica ciudad de Cobija (capital regional de Pando), donde grupos de opositores y de afines al Gobierno se enfrentaron con armas de fuego.
Un ingeniero de la Prefectura de Pando, un concejal de la localidad de Porvenir y dos campesinos murieron en este choque, según el primer informe del Gobierno que horas más tarde elevó a ocho el número de fallecidos, sin descartar que haya más víctimas.
Además, unas treinta personas resultaron heridas en el enfrentamiento.
Situación incontrolable
El prefecto de Pando, el opositor Leopoldo Fernández, admitió en declaraciones a un canal de televisión que la situación en su región es "incontrolable", "escapa al control de las autoridades" y aseguró que se ha instaurado el "caos y anarquía".
Las protestas contra el Gobierno de Morales se iniciaron hace más de dos semanas cuando los prefectos (gobernadores) y dirigentes cívicos de las regiones de Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija y Chuquisaca anunciaron medidas de presión para exigir la devolución de una renta petrolera que antes recibían sus regiones.
En un principio, las protestas consistieron básicamente en cortes de carreteras nacionales e internacionales, pero el pasado martes se radicalizaron en la ciudad oriental de Santa Cruz, con la toma de instituciones públicas que derivaron en auténticos saqueos.
La violencia llegó también a la región de Tarija en la segunda jornada de disturbios, cuando se concretaron las amenazas de atacar las instalaciones gasísticas con un "atentado", según lo definió el Gobierno, contra una conducción que restringió los envíos a Brasil en un diez por ciento.
Mayor presencia militar
La creciente tensión que vive Bolivia no ha servido para que el Gobierno y sus opositores entablen un diálogo y las posturas están cada vez están más enfrentadas.
El Gobierno denuncia que los autonomistas, y concretamente los "terratenientes" del oriente boliviano, están perpetrando un atípico golpe de estado civil contra la democracia, al tiempo que insiste en que no responderá con violencia a las provocaciones, porque eso es lo que están buscando los opositores.
No obstante, el presidente Evo Morales advirtió hoy a sus opositores que "la paciencia tiene límites".
Por su parte, los dirigentes autonomistas responsabilizan al Gobierno de la situación por no reconocer las reivindicaciones de estas regiones y lo acusan de haber actuado con violencia ante las protestas de los últimos días.
El Gobierno reforzó la presencia policial y militar en algunas zonas, principalmente en las instalaciones hidrocarburíferas, e intervino con gases, en algunos momentos, pero también se replegó para evitar mayores enfrentamientos.
