Lo mejor que puede hacer el elector es leer los artículos de la CPE propuesta, compararlos con los que contiene la vigente y tomar una decisión. Se trata de una opción histórica; equivalente quizá, por la difícil coyuntura, a la que encararon los bolivianos de los días de la independencia.
Pocas veces en la historia los bolivianos han sido convocados para definir temas tan importantes como el que se les plantea hoy. Deben responder con una sola palabra, afirmativa o negativa, el tipo de futuro que quieren para el país. Claro que también están las opciones del voto en blanco o nulo.
Otras naciones —la mayoría— definieron los aspectos relacionados con su organización interna hace muchos años, y esto les da la ventaja de estar avanzando mientras Bolivia aún medita.
Nada se puede hacer respecto del pasado; pero sí, este domingo, la actual generación se ve en la inexcusable responsabilidad de establecer las bases del futuro del país.
Cada ciudadano debe estar consciente de la carga que ha recibido sobre sus espaldas y que no es otra que determinar cómo vivirán sus hijos, sus nietos y otras generaciones venideras.
Con una palabra, se definirá si entra en vigencia una nueva Constitución Política del Estado (CPE) o si continuará la actual, con la perspectiva de que sea ajustada a mediano plazo. Semejante disyuntiva contiene elementos que tienen que ver con la democracia, la soberanía, la dignidad y los derechos humanos.
El elector deberá tomar esta responsabilidad histórica con la seriedad con que es capaz de enfrentar los detalles de su propia familia. Ojalá no imperasen las consignas, las lealtades políticas ni regionales, pues lo que está en juego es el futuro de los ciudadanos que vivirán en el país a partir de ahora.
Por eso mismo resulta indispensable que cada uno asista a votar libremente, sin presiones de ningún tipo, con el único dictado de la conciencia y sus propias convicciones.
Lo mejor que puede hacer el elector es leer los artículos de la CPE propuesta, compararlos con los que contiene la vigente y tomar una decisión. Se trata de una opción histórica; equivalente quizá, por la difícil coyuntura, a la que encararon los bolivianos de los días de la independencia.
El periodismo ha cumplido, con la responsabilidad de siempre, con su tarea de difundir los detalles de la propuesta presentando diferentes puntos de vista sobre cada uno de ellos.
Al elector le atraen los temas que tienen que ver con el interés de él y de su familia. Ésos merecieron un amplio tratamiento en las páginas y los demás espacios del periodismo boliviano; tal vez no ha quedado asunto importante sin ser tratado.
Ahora que la propaganda ha cesado, toca escuchar la última palabra, la voz del ciudadano que, paradójicamente, se expresará en silencio, con una papeleta, en las urnas.
Este momento crucial para la historia del país exige un comportamiento ejemplar de la Corte Nacional Electoral, cuyas autoridades deberán estar a la altura de los acontecimientos, vigilando que no se viole la fe de los bolivianos. Tergiversar los resultados, o solamente intentar hacerlo, sería un acto indigno de este tiempo histórico; y dejar pasar irregularidades, algo equivalente a una traición a la democracia.
En general, todos los actores involucrados en este referéndum dirimitorio y constitucional están llamados a demostrar su civismo este domingo. Y, en tal sentido, una votación masiva significaría un gran avance para Bolivia. Cualquiera de las opciones que se imponga será lo mejor para el país, sobre todo si consigue un respaldo suficiente y mejor si se aproxima a la unanimidad.
25 ene 2009
Un día histórico para Bolivia
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Referendum CPE