El festejo del Gobierno por el triunfo del Sí se justifica pero debería ser moderado. Se acaba de aprobar este domingo 25 la nueva Constitución Política del Estado, hecho que garantiza la continuidad del proyecto político de Juan Evo Morales Ayma.
Ganó el Sí, pero una parte significativa del país también votó por el No. Que el resultado del referéndum sirve para consolidar el mandato de Morales, es cierto. La duda es si la victoria del Sí servirá para que el texto constitucional ponga fin de una vez por todas a los problemas de gobernabilidad que persisten en el país y para resolver una crisis de estructura que dura ya varios años.
Morales esperaba al principio de la campaña por el Sí un apoyo a la nueva CPE que ronde el 80 por ciento. A medida que se acercaba el referéndum tuvo que moderar sus expectativas para aspirar a un 65 por ciento, es decir un respaldo cercano al que consiguió en agosto pasado para permanecer en el poder.
El mandatario se jactó hace dos meses de haber derrotado a la oposición, de haberla hecho firmar su capitulación. Pero este triunfalismo le llevó a incurrir en errores visibles de campaña. Y fueron más los errores del oficialismo que las virtudes de la oposición los que hicieron que en la recta final modere sus expectativas de una abrumadora votación a favor de la CPE.
Pese a todo, la victoria del Sí es innegable. También es una realidad la fuerza aún intacta del contrapeso del poder instalado en Santa Cruz, Beni, Tarija y Pando. Es además evidente la existencia de dos visiones de país que no han logrado ser compatibilizadas en un solo texto constitucional, lo que hace concluir que el pretendido pacto nacional es aún un enunciado y que Bolivia es una nación muy compleja, difícil de gobernar.
¿Qué lectura dejan los resultados de ayer?
La primera es que el proyecto del MAS tiene la adhesión de una mayoría del país, pero el partido de Evo Morales sigue aún distante de alcanzar una supremacía total, una hegemonía territorial absoluta.
Tampoco es cierta la apreciación de la oposición de que el empate con el oficialismo persiste. Los adversarios de Morales deben asumir una autocrítica madura y replantear sus estrategias para proponer al conjunto del país también un proyecto de desarrollo incluyente, que seduzca a todos. La polarización apenas se mantiene en Chuquisaca, donde la capital Sucre sigue confrontada con la visión de sus provincias. En el altiplano, la visión del MAS sigue siendo hegemónica. Es cierto que en el mundo urbano de La Paz, Oruro y Potosí se comienza a demandar un proyecto alternativo al que ofrece Morales. Cochabamba también sigue controlada por el MAS, sobre todo por el poder que le da Chapare, ya que el centro del departamento valluno se mantiene contestario al oficialismo.
Hasta aquí no hay sorpresas. Donde acaba de surgir una variante interesante en el mapa político nacional es en Pando. Ahí está radicado el mayor traspié electoral del Gobierno. Se suponía que teniendo el control militar de la sufrida población pandina se iba no sólo a repetir el éxito masista del revocatorio de agosto, sino que la victoria del Sí sería allí muy cómoda. Pero sucedió lo contrario. El recurso de la represión terminó al parecer avivando más bien la rebeldía pandina. ¿Voto bronca? Probablemente.
De Santa Cruz vale la pena tomar en cuenta que la oposición mantiene su posición hegemónica, pero esta vez ha tenido que resignarse a perder el control de tres o cuatro provincias como Ichilo, Caballero, Ñuflo de Chávez y Obispo Santistevan. No obstante, todavía está alejada de las tierras cruceñas la polarización pretendida por el Gobierno.
Finalmente, en Tarija las filas prefecturales parecen haber revertido el virtual empate técnico de la votación del revocatorio. ¿La causa? Es un misterio.
Cerrada una etapa difícil de la política, se abre otra más compleja. La oposición no ha reconocido el triunfo del Gobierno y se resiste a aceptar la imposición de una Constitución donde ganó el No. Morales festeja y da por sobreentendido que la victoria del Sí le da a la CPE la suficiente legitimidad para su acatamiento total. P
or ahora, habrá que esperar que los deseos de las dos partes de alcanzar un pacto nacional para aplicar el texto constituicional sin tensiones sean sinceros.
26 ene 2009
Una lectura del Sí y del No
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Referendum CPE