7 abr 2009

Posponen Congreso para tratar nueva ley electoral mientras madura acuerdo político

La Paz, 7 abr (ABI) – El Congreso para tratar la ley transitoria al nuevo régimen electoral fue pospuesto para el miércoles, mientras maduraba un acuerdo político en una mesa de concertación a la que se han sentado el vicepresidente Alvaro García Linera y los titulares del Senado, Oscar Ortiz, y de Diputados, Edmundo Novillo, además de jefes de bancada, informaron el martes por la noche a la ABI fuentes de la concertación.

García Linera, también presidente nato del Congreso, afirmó que la mesa de concertación ha obtenido “avances significativos” para encontrar puntos en consenso, como para permitir que el miércoles, hacia el mediodía, se pueda instalar la sesión plenaria, para debatir la Ley Electoral Transitoria, sustancial para canalizar las elecciones generales de diciembre próximo.

“Hay avances sustanciales en la construcción de acuerdos. Tanto la fuerza mayoritaria del congreso (el gobiernista Movimiento Al Socialismo) como las tres fuerzas de oposición (Podemos, Unidad Nacional y el Movimiento Nacionalista Revolucionario) están teniendo puntos de vista flexibles para fortalecer el consenso”, afirmó García Linera.

“Esto nos permite estar en un proceso lento, pero auspicioso de acercamiento entorno a los puntos de vista sobre la ley”, destacó.

En una conferencia de prensa improvisada, dictada cerca de la media noche en una escalinata del edificio de Legislativo boliviano en La Paz, García Linera dijo que los temas complicados comienzan a encontrar “puntos de acercamiento”, aunque admitió que restaban varios tópicos de igual importancia pendientes y que serán concertados durante las horas siguientes, antes de la sesión de Congreso que ha sido pautada, preliminarmente, a las 11H00 del miércoles.

García Linera declinó entrar en detalles sobre los consensos o disensos que todavía quedan en mesa por resolver.

Con el padrón electoral atascado, el Congreso tratará la crucial ley transitoria, causa de desencuentro profundo entre sus cámaras de Diputados y Senadores y en medio de un clima de tensión política irreductible, casi a término del plazo para expedir la norma y a ocho meses de los comicios generales en Bolivia.

El nudo gordiano es el padrón electoral, defendido por Diputados, de mayoría oficialista, y atacado a plenitud de fuego por el Senado, controlado por la oposición.

El Congreso entrará en escena después que Diputados, en su calidad de cámara de origen de la ley, rechazó el lunes, como era previsible, una cirugía a fondo que el Senado le aplicó a la ley transitoria, discordia que deberá zanjar la instancia bicameral, con el voto del 50%+1 de sus miembros.

El Congreso no podrá operar sin el concurso de Senadores y tampoco de Diputados, lo que ha potenciado la posibilidad de una renuncia masiva que colapsaría el Legislativo y daría paso a una convocatoria a elecciones por decreto.

En medio de un mar encrespado de especulaciones en todas las orientaciones, más cerca del discurso y lejos de lo posible, el gobierno de Morales ha denunciado intentos por desbaratar los comicios de diciembre y, en base de los cambios ensayados por el Senado a la ley transitoria, también las elecciones prefecturales y municipales de abril de 2010, como así los referendos pro autonómicos, en julio que viene, en regiones que en 2006 rechazaron en las urnas dotarse del sistema de gobierno y administración independientes, tales como La Paz, Chuquisaca, Cochabamba, Oruro y Potosí.

El padrón electoral, que viene de sustentar el referendo constitucional de enero último, el revocatorio de julio de 2008 y todas las consultas a espaldas de la Corte Nacional Electoral (CNE) para la aprobación de estatutos autonómicos en Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija, se ha convertido en el arcabuz del opositor Consejo Nacional por la Democracia (Conalde), que el domingo, reunido en Santa Cruz, puso de condición su reconfiguración para viabilizar las presidenciales de diciembre, y exigió la remoción del titular del órgano electoral rector, José Luis ·Exeni.

El presidente Morales defendió el martes la confiabilidad del padrón electoral y expuso los informes, dictámenes, conclusiones y pronunciamientos de siete organismos internacionales que avalaron el registro boliviano antes de la celebración del referendo constitucional de enero último, cuando se aprobó la nueva Constitución, sobre cuyas prescripciones se ha convocado a elecciones para diciembre.

El pasado jueves, el Senado patentó su decisión de levantar un nuevo registro de electores, al que calificó de contaminado y hecho a la medida de la supuesta pretensión del presidente Evo Morales de conseguir la reelección, a despecho de los dictámenes de misiones de la Unión Europea y la Organización de la Organización de Estados Americanos que lo avalaron en diciembre último.


La posición coincidente del Senado y el Conalde, que aglomera a prefectos y líderes opositores de Santa Cruz, Chuquisaca, Beni y Tarija, llevó al ministro de Autonomías, Carlos Romero, a suponer --en base de la experiencia política de setiembre último, cuando grupos civiles asaltaron aeropuertos y oficinas del Estado en regiones gobernadas por opositores- que para evitar las elecciones de diciembre estarían rearticulándose las fuerzas conspirativas que lanzaron sin éxito un golpe de Estado cívico prefectural.

“No nos quieren en el Gobierno y tampoco elecciones”, dijo Romero, en momentos en que Morales encabeza las encuestas de intención de voto ciudadano, muy lejos de sus potenciales oponentes, entre otros, los ex presidentes Carlos Mesa (2003-05) y Jorge Quiroga (2001-02) y el vicepresidente Víctor Hugo Cárdenas (1993-97) que, juntos, no suman la mitad del 36% que marcha, en corrientes de opinión sondeada, a favor del actual mandatario boliviano.

El Conalde se planteó colectar 500.000 firmas en todo el país para retroceder el padrón y recorrer la fecha de las elecciones, en momentos en que la oposición no consigue avistar un candidato para que afronte a Morales en las urnas con algún chance de restar, aunque sea, el caudal electoral de Morales, ampliamente demostrado, no sólo en 2005, cuando fue electo con el 54% de los sufragios, votación sin antecedentes en la historia boliviana, sino en las sucesivas consultas populares, hasta enero pasado.

En medio de las fricciones y la suba de la temperatura política en un país acostumbrado a resolver sus problemas al filo del precipicio, el senador opositor, Carlos Borth, anunció que tras conversas “de uno y otro lado, estamos bastante confiados en que esto pueda resultar” otra vez.
Cc-mam/ ABI