22 may 2008

Bloqueos y soluciones insólitas

Los consensos en contra del Referéndum Revocatorio crecen a medida que pasan los días, incluso desde quienes tuvieron la poco feliz iniciativa de proponerlo y sancionarlo en el Congreso. No solamente existen argumentos políticos que hacen énfasis en la ilegalidad e inconstitucionalidad, como el presentado por Unidad Nacional, sino también aquellos que cuestionan el alcance de sus resultados por el alto costo que implica y sus escasas posibilidades de resolver los problemas. Pero quienes se encuentran particularmente preocupados son los prefectos ante la posibilidad de ser revocados de sus mandatos con un porcentaje menor al 50 por ciento, en medio de una gestión que ronda por la mitad del periodo establecido.

Así y todo, ya se puede percibir el inicio de las campañas, tanto una campaña oportunista como la de Podemos contra el Presidente con el slogan ´no MAS imposición´, como desde el Gobierno para promover la permanencia del presidente Evo Morales: ´el Sí es la Patria, el Sí es Evo Morales´.

En esa misma línea, lo más probable es que también se inicien campañas en los departamentos en relación con los prefectos. El hecho es que en un acto político como el referéndum no existen opciones intermedias, matices o argumentos. En realidad, se vota a favor o en contra, lo cual, como es obvio, apunta a reforzar la polarización que se pretende ´resolver´ con el mencionado evento.

Más allá de los problemas constitucionales que, de manera inequívoca, contiene esta convocatoria, la pregunta gira en torno a su utilidad y relevancia política. ¿Para qué servirá este referéndum? Como es absolutamente obvio, no resolverá los problemas políticos, y menos los desafíos económicos; en el mejor de los casos puede lograr una reconfiguración del tablero político y, en esa medida, quizás forzar las condiciones y fundamentalmente las actitudes de los protagonistas para viabilizar un posible diálogo y una concertación política. La cuestión es si se podría lograr este mismo resultado sin este simulacro que sólo tenderá a desgastar los mecanismos de consulta democráticos ante la ciudadanía —por la ausencia de resultados o por su previsible desacato— y la desatención a problemas estructurales.

Tampoco son soluciones las propuestas de adelanto de elecciones, igualmente inconstitucionales, la imparable emancipación de Santa Cruz y otras regiones del oriente con elección de gobernadores, u otras salidas que rebasan la imaginación y el sentido común y complejizan aún más el escenario de resolución política.

Lo cierto es que, desde que las compuertas del ´interpretacionismo´ constitucional y legal se han abierto hace algunos meses, el límite se recorre junto con las conveniencias de los actores.

La pregunta es: ¿hasta dónde llegaremos con este proceso de amedrentamientos mutuos sin resultados y, en este concurso de legitimidades, qué se pretende lograr con el referéndum?

Estos sistemáticos y estructurales bloqueos mutuos parecen llevarnos a la dolorosa repetición de la historia a que se refería Zavaleta cuando mencionaba que cada vez que algo grande ocurre, lo hace de una doble manera, pariendo gemelos enemigos, parejos fratricidas.

*María Teresa Zegada
es socióloga.