La Paz. Un crucial diálogo por la paz se instaló el domingo en Bolivia, luego que las organizaciones civiles opositoras anunciaran el cese de sus protestas en todo el país y a pesar de que el Gobierno amplió la resistida militarización en las zonas en conflicto.
La tregua política llega en el momento oportuno, horas antes del encuentro de los líderes de la región, en la cumbre de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) que se realizará hoy en Santiago de Chile. Intentarán así revalidar el éxito diplomático de marzo pasado, cuando se consiguió enfriar la temperatura entre Colombia, Venezuela y Ecuador, que protagonizaron un cruce de acusaciones a raíz de la incursión colombiana en el norte de Ecuador, en un operativo que acabó con la vida del número dos de las FARC, 'Raúl Reyes'.
El diálogo entre el Gobierno boliviano y un delegado de los cinco prefectos rebeldes (Santa Cruz, Tarija, Beni, Pando y Chuquisaca) arrancó con compromisos de avanzar en la pacificación, pero también con invocaciones que hacen presagiar un difícil tránsito hacia la normalidad. En un inesperado gesto, además han enviado una carta a la presidenta chilena Michelle Bachelet, en la que piden ser recibidos, para explicar sus reivindicaciones y desmentir que sean unos golpistas, como denuncia el régimen boliviano.
"El Gobierno se presenta con una amplia predisposición a discutir los temas de fondo", incluida la restitución del impuesto del gas a las regiones y las autonomías, aseguró el vicepresidente Alvaro García que comanda el diálogo.
Pero La Paz "no va a negociar los muertos" registrados el jueves en Pando, que fueron responsabilidad del prefecto de esa región, Leopoldo Fernández, a quien se apresará y juzgará, puntualizó el vicepresidente.
Pando está militarizada y en estado de sitio por la ola desenfrenada de violencia que el jueves y viernes dejó un saldo provisional de 18 muertos, casi un centenar de heridos y 50 desaparecidos, según datos oficiales.
A nombre de sus colegas opositores, el prefecto de Tarija, Mario Cossío, consideró "imprescindible" la presencia del presidente Evo Morales en la mesa de negociación, pero el gobernante supeditó su participación en el diálogo a la firma de un primer acuerdo que establezca los temas a concertar.
García planteó la necesidad de un desarme de las protestas que llevan adelante opositores en cinco regiones del país y sobre todo la devolución de las oficinas públicas, plantas y ductos petroleros, paso que ya dieron los líderes civiles de Santa Cruz, cabeza visible de la oposición a Morales.
El prefecto dijo que "existen señales de voluntad de dar este paso más" en los 35 puntos de bloqueo, pero eso dependerá de que el diálogo esté instalado "de manera exitosa".
Mientras, el líder de la oposición civil, el dirigente de Santa Cruz Branko Marinkovic, dijo: "Como una señal de buena voluntad para el diálogo y esperando que el gobierno nacional también muestre la misma señal de parar la violencia en el país (...) hoy vamos a levantar los bloqueos de carretera".
La aguda crisis política ha despertado preocupación en los países de la región, que abogan por una salida pacífica en los marcos democráticos.
Ante la gravedad de la situación boliviana, la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) se reunirá el lunes de emergencia en Santiago con la participación de Morales, mientras los gobiernos de Cuba y Nicaragua respaldaron al mandatario y denunciaron la injerencia de Estados Unidos.
Por su parte, el presidente venezolano Hugo Chávez acusó este domingo al comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Bolivia, general Luis Trigo, de no obedecer las órdenes de Morales, y reiterar que no se quedará "de brazos cruzados" si éste es derrocado.
En medio del conflicto, el embajador estadounidense en Bolivia, Philip Goldberg, se despidió este domingo de la prensa tras su expulsión decidida por el gobierno boliviano.
Esta decisión tomada por Morales "podría tener efectos serios en muchas formas que al parecer no han evaluado apropiadamente", dijo Goldberg.
Particularmente se refirió a la lucha contra el narcotráfico, a la que su país apoya con ayuda económica y logística. "Es un problema que tiene que ser enfrentado con determinación, antes que esta plaga se expanda aún más en nuestras sociedades", afirmó.
Redacción - agencias
14 sept 2008
Calma chicha en Bolivia
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