14 sept 2008

Frágil pausa en una Bolivia convulsa

BALDWIN MONTERO. CORRESPONSAL LA PAZ Domingo, 14-09-08

El presidente boliviano, Evo Morales, se mostró ayer dispuesto a revisar la propuesta autonómica de la nueva Constitución que propugna en aras de un acuerdo con las regiones opositoras. La concesión del mandatario responde al preacuerdo alcanzado en la madrugada de ayer con el representante de los opositores autonomistas, el prefecto (gobernador) de Tarija, Mario Cossío. Con esto, se logra una frágil pausa en el estado de convulsión social que desde hace cuatro días agita Bolivia, y que ha provocado que la Unión Suramericana de Naciones se reúna de emergencia mañana en Santiago de Chile par abordar la crisis.

Cossío -en representación de los prefectos de Santa Cruz, Beni y Pando- y el vicepresidente, Alvaro García Linera, acordaron ayer impulsar acuerdos que permitan fijar una agenda de negociación para superar la crisis y pacificar el país. Según informó Cossío, la agenda tentativa para el diálogo incluye los tres temas que provocaron la crisis: la aprobación del nuevo texto constitucional, la redistribución del Impuesto Directo a los Hidrocarburos y la situación de las autonomías regionales.

El viernes, tras una espiral de violencia que dejó 16 personas muertas y más de medio centenar de heridos en enfrentamientos en la región de Pando, ubicada al norte del país, el gobierno ordenó el Estado de sitio en el lugar. Esto, mientras en la Paz comenzaba el diálogo con Cossío.
La medida de excepción fue adoptada tres semanas después de que los prefectos y líderes cívicos de las tres regiones autonomistas pusieran en marcha un conjunto de medidas de presión en contra del plan gubernamental de Morales.

El gobierno frente a las FF.AA.

El Ejecutivo envió a los departamentos autonomistas tropas militares que pretenden retomar el control de las dependencias del Estado, en un momento crítico en la relación entre Morales y las Fuerzas Armadas. Justamente la convulsión social fue la que provocó roces entre la cúpula castrense y el gobierno. El pasado lunes, durante una reunión en el Palacio de Gobierno, los militares reclamaron a Morales una autorización para actuar frente a las turbas civiles que comenzaron a tomar las instituciones, y que «humillaron» a los militares encargados de su custodia.en referencia a las imágenes exhibidas por los canales de televisión privados que mostraban civiles quitándoles sus armas sin que el ejército pudiera reaccionar frente a las agresiones. Según fuentes militares, estos incidentes provocaron el reclamo de la cúpula castrense, que interpretó la instrucción presidencial de no usar las armas como un cálculo político.

Esta situación empeoró cuando Hugo Chávez advirtió que si a Morales lo «derrocaban», acudiría en su ayuda con apoyo militar. Estas palabras fueron respondidas por las Fuerzas Armadas bolivianas con un comunicado en el que expresan «rechazan enfáticamente intromisiones internas de cualquier índole».