La Paz, 23 sep (ABI).- El presidente de Bolivia Evo Morales aprovechará su intervención en la 63 Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para informar los últimos hechos violentos suscitados en el país que terminó con el saldo de 18 personas muertas, entre ellas un niño.
Así lo anunció el viceministro de Relaciones Exteriores y Cultos, Hugo Fernández Araoz, quien dijo, además, que el discurso del mandatario boliviano tendrá un "mensaje especial" al igual que las dos pasadas intervenciones de Morales en el organismo mundial.
"El Presidente va dar un informe de cómo esta la situación del país", puntualizó Fernández, respecto del discurso que pronunciará a las 18.00 de hoy, hora boliviana, el Jefe de Estado ante la 63ava sesión de la Asamblea General de la ONU.
El presidente Morales viajó ayer, a las 17.00, de este lunes a Nueva York, donde la mañana de hoy se iniciaron los debates en el marco de su Asamblea General.
Durante las últimas tres semanas Bolivia atravesó una etapa de conspiración violenta impulsado por los cívicos y prefectos opositores a Morales aglutinados en el denominado Consejo Nacional Democrático (Conalde).
El Gobierno boliviano había alertado con anterioridad de la gestación del plan sedicioso, en el que también vinculó al ex embajador de los Estados Unidos en el país, Philip Goldberg, por sus recurrentes reuniones con los prefectos opositores.
Por ello, el 10 de septiembre pasado, el presidente Morales nombró a Philip Goldberg "persona non grata" y lo expulsó del país. En réplica, el 11 de septiembre hizo lo propio el Gobierno de Washington al embajador boliviano ante la Casa Blanca, Gustavo Guzmán, quien retornó a Bolivia.
El Gobierno denunció que ese proceso golpista cívico prefectural se inició luego del referendo de revocatoria de mandato del 10 de agosto, en el que Morales recibió el respaldo del 67,4 por ciento de la población.
Las acciones, como el asalto a las instituciones del
Estado, se iniciaron en el departamento de Santa Cruz, luego trasladaron la violencia a los departamentos de Beni y Tarija, y posteriormente a Pando.
En esta última región se registró la cúspide de la violencia. El 11 de septiembre, un grupo de sicarios impulsado, según denuncias, por la Prefectura pandina emboscó a campesinos en la localidad de Tres Barracas en el municipio del Porvenir dejando 18 muertos, entre ellos un niño de sólo dos años.
Tras los luctuosos sucesos que conmovieron no sólo a los bolivianos sino al mundo entero, los prefectos recién aceptaron acudir al diálogo al que el Gobierno llamó desde principios de año y ratificó apenas se impuso por dos tercios de voto en el referendo revocatorio de mandato.
Jcch/Dgav ABI
23 sept 2008
Morales informará ante la ONU sobre los últimos hechos sucedidos en Bolivia
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