14 abr 2009

Huelga antineoliberal de Morales encendió inéditos focos en América y Europa

La Paz, 14 abr (ABI) – El ayuno voluntario de más de cinco días que declaró el presidente de Bolivia Evo Morales para forzar al Congreso la aprobación de una nueva legislación electoral “contra los restos del neoliberalismo” encendió, contra todo pronóstico, la mayor huelga de hambre en la historia de su país y con extensiones en emplazamientos de América y Europa.

El ayuno, tan influyente en la historia política criolla como el asumido en 1977 por mujeres mineras contra la dictadura militar del general Hugo Banzer (1971-78), según resaltó el vicepresidente Alvaro García Linera, envolvió en 48 horas a cerca de 3.000 personas en casi 216 piquetes en el país y a más de una centena en Argentina y España, donde radica el grueso de la migración boliviana, además de Brasil, Italia y Panamá y amagos en Chile.

La huelga de hambre, una medida de presión anclada en botiquín de la siempre agitada política boliviana, permitió al gobernante salir airoso de la batalla más brava en lo que va del año que la oposición boliviana de derechas le presentó en el marco del Congreso.

“La historia nuevamente se repite. Antes las huelgas de hambre contra la dictadura militar; ahora huelgas de hambre contra los restos del modelo neoliberal”, afirmó el gobernante ante una masiva concentración en la Plaza Murillo, de La Paz, para celebrar la promulgación de la ley transitoria electoral, en un intento de trazar un paralelo conducente al mismo norte, entre ambos episodios, el de 1977 y el registrado entre jueves y martes últimos.

La historia de los movimientos sociales en Bolivia -que marcó su hito inaugural en la década de los años 60 del siglo XIX, cuando indios, cholos y mestizos instalaron en el Palacio Quemado al presidente Isidoro Belzu, al que recogieron de Viacha y cargaron en andas los 20 km que distan entre esa población altiplánica y la Plaza de Armas de La Paz- no registra similar estallido de piquetes de huelguistas bolivianos residenciados en el extranjero.

“Este esfuerzo no ha sido en vano. Los movimientos sociales en toda Bolivia, en España, en Argentina, en Brasil, en Italia y desde esta mañana en huelga de hambre llamándonos permanentemente para que se apruebe esta ley transitoria electoral para garantizar las elecciones de diciembre de este año”, exaltó Morales en un encendido discurso.

La prensa local ha comparado la medida extrema de Morales con la que ensayó en 1984 el presidente progresista Hernán Siles Zuazo (1982-85), para que “me dejen gobernar”.

Antes de aceptar el recorte de su mandato de cuatro años y en medio de una hiperinflación que orilló el 25.000%, Siles Zuazo debió enfrentar 756 huelgas y manifestaciones, muchas de ellas promovidas por el entonces líder de la Central Obrera Boliviana (COB), Juan Lechín Oquendo, enemigo personal del primero, en sólo tres años de gobierno.

El mandatario, que alcanzó en 1982 la silla presidencial por segunda vez desde 1956 y al influjo tropezó con un Congreso absolutamente opositor que agrupó a los conservadores de Banzer y los nacionalista devenido en liberales de Víctor Paz Estenssoro (1985-89), que luego sucedió a Siles Zuazo, que coparon ambas cámaras, asistidos tras bambalinas por los socialdemócratas de Jaime Paz Zamora (1989-93).

Morales plantó su huelga de hambre, la décimo octava en su carrera política desde 1985, cuando comenzó a ejercer como líder de un sindicato de cultivadores de coca del central Chapare, después de constatar que un grupo de cuatro senadores, ala radical de la oposición boliviana de derechas, tenía “secuestradas”·las decisiones del Congreso y “maquinaba” por abortar la aprobación de la ley que finalmente garantizó las presidenciales de diciembre próximo, explicó el viceministro Sacha Llorenti, en declaraciones vespertinas a la red nacional de emisoras Erbol. La medida extrema de Morales recibió adhesiones de partidos y agrupaciones políticas y de artistas y escritores latinoamericanos, pero principalmente del secretario de la Organización de Naciones Unidas, Baki Mooon. Cc/ ABI